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sep 24

Written by: Redacción Web
24/09/2010  RssIcon


Todo empezó aquel día en que, por fin, gracias a un cuento sobre una fruta, conseguí que mi hija, poco comedora, empezara a comer esa fruta con tal que le contara el cuento. El pacto se cumplía siempre en este orden: Yo le contaba el cuento primero y ella se comía la fruta sin rechistar...



Pasado el tiempo, tuve que inventar otros cuentos con otros alimentos. Si le contaba el cuento se comía lo que yo le pidiera. No os voy a engañar, mi hija no se convirtió en una comilona, pero me imagino que hay personas de mucho comer y otras que no tanto, sin embargo comenzó a comer de todo sin excepción, verduras, pescados y cuanto más difícil era el alimento más deseado era el cuento. Por supuesto, los alimentos fáciles no llevaban cuento, así que hubo un momento que mi hija me decía:

    —Mami, cuéntame el cuento de la menestra para cenar.

    Yo sabía que en la cena comeríamos acelgas. Años más tarde recuperé aquella idea para crear la colección Ñam en la que quince cuentos cuentan una historia sobre todo tipo de alimentos, desde los que menos gustan a los niños hasta los que les encantan. Los hice para que los usen, aquellos papás y mamás con niños, o niñas que se niegan a comer cosas nuevas.
    Los alimentos son los verdaderos protagonistas de la colección Ñam, los quince cuentos de los que se compone no pretenden ser didácticos sino divertidos, la lectura de los mismos es sencilla para que su lectura se convierta en un trueque–juego en el momento de las comidas, ayudando así a que los pequeños de la casa, aprendan a comer de todo.
    Leyendo los cuentos, disfrutaréis, por ejemplo, observando como en La lombarda triste la princesa Lombarda está hecha con fotos de una lombarda de verdad; y como el rey, su padre, está dibujado con las fotos de media sandía, un tomate y unos pelos de zanahoria.



    Os encantará La patata hechicera, la que salva el mundo, que está hecha sobre una foto de una patata, de verdad y los demás dibujos que están hechos con diferentes variedades de patata: la verjas son patatas fritas, el suelo es puré de patata, las copas de los árboles están hechas con patatas fritas de bolsa. Y así ocurrirá con todos los demás.



    Debéis saber que el verano en el que tuve que hacer las ilustraciones de los libros de la colección Ñam, las comidas de toda mi familia dependían por entero del libro que yo estuviera escribiendo o ilustrando y todos los platos tenían que ser fotografiados antes de ser comidos. Y si un día no se terminaba el trabajo al día siguiente había que comer lo mismo
    En las dos páginas finales se explican divertidas recetas para que los niños preparen el alimento del que se habla en el cuento. Son recetas de fácil elaboración para que puedan compartir el momento de hacer una comida. A partir de entonces, los niños siempre verán esos alimentos de forma más amigable.

    En fin, leer, disfrutar y echar una mano a la hora de cocinar, ayudarán a resolver esos pequeños problemas que surgen a la hora de la comida. Ése es el espíritu de la colección Ñam.