You are here   Biografía > Biografía

 

Minimize
oct 23

Written by: Redacción Web
23/10/2007  RssIcon


CATÁLOGO de la e
xposición de dibujos en Laguna de Duero. Octubre de 2007.

En este texto escrito para el díptico de su exposición, Violeta desarrolla la idea de que no se puede pretender que el hábito lector se adquiera sin que pongamos un esfuerzo de nuestra parte. Del mismo modo que la gimnasia capacita para hacer deporte, el hábito lector ayudará a disfrutar de las lecturas.

Ayer mi hijo vino del colegio entusiasmado; en mi hijo, persona dada a las emociones extremas, eso es normal: ¡Por la mañana habían  tenido un encuentro para animarles en la lectura! Había ido a visitarles un mago fantástico, que por la reacción de mi hijo lo hizo muy bien pues se metió, como suele decirse, a los niños en el bolsillo.

Le pregunté después de escuchar cada uno de los increíbles trucos de magia que había visto en la clase si le parecía entonces importante leer muchos libros; mi hijo me contestó sin dudar un solo momento que él no quería leer, que lo que quería era ser un mago de verdad.

Magos y payasos, grandes y pequeñas obras de teatro… hadas y brujas … narradores, cuentacuentos… animadores en general colaborando en una misión común: convencer a los niños y niñas de las bondades de la lectura. 

¿Acertamos  realmente  en la idoneidad de las actividades  escogidas  para animar a la lectura?, ¿Nos detenemos  a evaluar  los resultados después de un encuentro literario o una animación?. Creo profundamente que para que un niño o niña lean, no debemos confundirles con una falsa imagen de lo que es leer un libro: leer es una actividad que precisa de un esfuerzo intelectual complejo para el cual no existen atajos. En mi opinión, solo se consigue llegar a leer sin esfuerzo si en la infancia se ha leído mucho, muchísimo más de lo que se está leyendo en la actualidad.

Sólo leyendo mucho más el niño y la niña se enfrentarán a un libro comprendiendo, sin dificultad, todo lo que están leyendo. 

Es verdad que siempre habrá niños y niñas a los que les guste leer más y otros a los que les guste leer menos, pero leyendo mucho, unos y otros no tendrán problemas de comprensión lectora. Para conseguir que guste leer a al mayor número de niños y niñas están los encuentros con autor, las animaciones, o trabajos intensos y profundos que desmenucen el libro en un gran mundo mágico… pero no debemos perder el norte, no todo vale.  

Pongamos un ejemplo, cuando el niñoo niña entran dentro del mundo matemático de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones; tienen que hacer infinitas cuentas para dominar el proceso de las operaciones. Cuando utilizo el termino infinitas, quiero decir que son cientos las operaciones las que hay que hacer en un curso para conseguir cierta soltura.

Si apareciera algún día en el colegio un personaje disfrazado de “ocho” contándoles los niños y niñas alguna peripecia, chiste o poesía sobre el número  ocho, para conseguir multiplicarse, quizás más de un niño se animaría a practicar más las matemáticas, pero el dominio de las matemáticas, de la lectura, o del deporte no entienden de atajos. Cuanto más practicas, más dominas las herramientas y los mecanismos, y, por tanto, más posibilidades tienes de disfrutar de lo que haces.

Hay que leer más, muchísimo más.

Si nuestro interés es real todas estas actividades de animación lectora, sólo son unos momentos de entretenimiento, una motivación, pero repito con insistencia, no hay que conformarse con eso. Hay que leer decenas de libros en primero y en segundo de primaria, para que en tercero la habilidad lectora surja de forma “natural” a diferencia de lo que sucede en la actualidad.

Se deben leer libros más cortos, con estructuras literarias completas pero mucho más cortos de los que estamos recomendando. 

Tendemos a creer que cuanto más gordo es el libro, mejor. Alargamos la lectura de un mismo libro durante todo un trimestre y esto es porque se confunde el aprendizaje de la lengua con la práctica de la lectura. Estos dos conceptos son distintos y, sin embargo, muchas veces se solapan.

¡Más libros, muchos más libros! ¡que el niño y la niña no tengan pereza de empezarlos porque sepan que su lectura va a ser un esfuerzo limitado.! ¡No hay prisa para leer libros gordos!. 

Pienso que muchas de las actividades que se hacen en torno a la animación a la lectura nada tienen que ver con la verdadera naturaleza de la lectura: 

Leer es un esfuerzo de abstracción intelectual en el que al principio las letras adquieren significado, después, a través de las frases, páginas enteras se llenan de contenido para, finalmente, conseguir que en el cerebro se abra una gran pantalla de cine en la que se vean las imágenes de todo lo leído.

No hay prisa, pues cada niño o niña tiene su ritmo. Si al niño y niña le gusta leer el trabajo lo hará casi solo si no le gusta tendremos que trabajar mucho más. Tendremos que trabajar juntos padres y profesores como un gran equipo. Un equipo con una gran responsabilidad  pues la realidad es que los niños y niñas más lectores serán más cultos, más inteligentes, más críticos, se expresarán mejor, en definitiva haremos de ellos  adultos más felices.

¡Merece la pena el esfuerzo!


Ver reseña de la exposición de Laguna de Duero