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nov 22

Written by: Redacción Web
22/11/2010  RssIcon


Entrevista realizada por Luis García a Violeta Monreal Para la revista digital LITERATURAS.COM el 20 de mayo de 2002. En ella, Violeta se define a sí misma como una persona introspectiva que está más interesada en el mundo de los niños que en de los adultos.

Luis García Violeta Monreal, un nombre propio de la literatura infantil que comenzó como ilustradora. ¿Cómo fueron sus comienzos?

Violeta Monreal De pequeña, me gustaba mucho leer y manejar libros. Me gustaba la naturaleza y hacía largas excursiones lo que, visto con la perspectiva que da el tiempo, influyó de un modo determinante en mi carácter. Cuando caminas con esfuerzo hablas poco y cuando hablas poco piensas más.

Mi carácter es más bien introspectivo y quizá algo soñador. Fruto de ello siempre me gustó imaginar historias y vivir en mi propio mundo. Los estudios de Bellas artes, me brindaron herramientas y recursos para poder expresar esas ideas mediante el lenguaje plástico. Pronto vi que mi sensibilidad se acercaba mucho a la sensibilidad infantil y que me seguían fascinando cosas que a los adultos parecían no interesarles. Escribo para niños porque me interesa su mundo más que el mundo de los adultos. El caso es que me di cuenta de que no me veía haciendo arte contemporáneo de galería y sí me veía haciendo arte contemporáneo aplicado al libro. Supongo que, si puedes, eliges hacer lo que más placer te proporciona y yo pude. El camino en los comienzos fue como el de cualquiera: Carpeta bajo el brazo. Llamar a las puertas hasta dejarte los nudillos, ilusionarte por el primer trabajo publicado y caída irremisible en la adicción a las publicaciones. Esa adicción que no tiene cura, es la que me mantiene siempre en esa tensión que originan las ideas y que el trabajo convierte en proyectos.

L.G. ¿Considera bien tratada la literatura infantil por los medios periodísticos y críticos?

V.M. Lo cierto es que no mucho. Por todos es sabido que la cultura no vende en los medios y que para ver programas de contenido cultural en la tele hay que ser un trasnochador aguerrido. En cuanto a los periódicos, están tan sumidos en las presiones de amigos y compromisos que no hay un lugar específico para transmitir el gusto por los libros, con lo que si además añadimos que la literatura infantil es poco influyente, el resultado es que quedan espacios residuales para que en los medios se hable de esta actividad.

Salir de los intersticios es difícil, y requiere del esfuerzo de todos. No necesitamos estudios sesudos ni análisis semióticos, Hay que encontrar "amateurs" amadores de los libros para que nos transmitan su entusiasmo por ellos a través de estos medios.

L.G. ¿Dónde se encuentra más a gusto, como ilustradora o como escritora?

V.M. En realidad los dibujos son muy mandones: ¡Violeta necesito más color!  ¡Violeta no me gusto con estos ojos!  ¡Violeta !… ¿no se te ocurrirá dejarme sin fondo? Mi trabajo es escucharlos e intentar que estén satisfechos pero a veces pienso que los estoy consintiendo demasiado. En cuanto pienso un poco de más, ¡¡¡zasshh!!! Va un dibujo y se me escapa. Si se da simplemente una vuelta no pasa nada pero puede encontrarse con una palabra cualquiera y entonces si que la liamos, por que si se llevan bien tengo que escribir las palabras que el dibujo conoció y hacer un libro. Si se llevan mal guardo las palabras en un cuaderno para que no se pierdan hasta que yo las vuelva a sacar para presentarles a un dibujo nuevo. Por eso me hice escritora, porque los dibujos salen constantemente de mis dedos y piden, muchas veces a gritos, que los vea la gente, así que tengo que buscarles palabras que se lleven bien con ellos y sacarlos a todos adelante. Parece complicado pero no lo es tanto. Tal vez yo lo vea sencillo porque me gusta mucho mi trabajo .

L.G. ¿Qué opinión le merece los Planes de animación a la lectura, usted que acostumbra a patearse los Colegios y a ver la realidad de los mismos?

V.M. Creo que en la ilustración se puede desarrollar el lenguaje plástico de manera que llegue al público en una edad en la que tiene las ventanas de la percepción abiertas. Es nuestra labor intentar evitar que se cierren a medida que se avanza en la edad y para ello es muy positivo que se realicen actividades de animación no solo a la lectura de palabras, sino también de imágenes para dotar de herramientas de comprensión y análisis a niños y niñas. Si logramos que interioricen estas "herramientas mentales" disfrutarán de arte y literatura con gran intensidad y, a la postre, habremos contribuido a que sean mejores como personas. Personas con criterio propio menos manipulables.

L.G. ¿Aprecia la suficiente receptividad en niños y educadores en sus talleres?

V.M. La receptividad se consigue si se dan las circunstancias idóneas. Si en alguna ocasión no la he logrado, nunca culpo al público de ello. Muchas veces una organización no acertada da al traste con las expectativas de la gente. Se le da poca importancia a las condiciones físicas en las que se realizan los talleres. Si se respetan unas pocas reglas lógicas como dar un entorno digno a los encuentros, no mezclar en una sesión a niños de distintas edades, no sentar al público en el suelo, procurar que se vea bien y se escuche, es casi seguro que la actividad será un éxito. Pero lo más importante es que, además de lo que yo pueda aportar a niños y educadores con mi ilusión y mis ideas, yo agradezco enormemente la posibilidad de comprobar lo que les interesa a niños y niñas directamente. En muchas ocasiones historias que invento durante los encuentros, porque surgen del flujo de ideas que en ellos se establece, se han convertido en cuentos después.