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jul 10

Written by: Redacción Web
10/07/2014  RssIcon

Entrevista realizada a Violeta Monreal, publicada el 1 de julio de 2014 en LA PÁGINA ESCRITA, la revista literaria on-line de las Fundaciones Jordi Sierra i Fabra. Bajo el título «Así dibuja Violeta Monreal»

Violeta Monreal es una ilustradora que escribe, así es como quiere que se la conozca, por ese orden. Es la creadora de una técnica de dibujo conocida como dibujo con “papel rasgado” y que se distingue porque define las formas, los ambientes y las composiciones con papeles rasgados sin la intervención de instrumentos de corte y, en muchos casos, sin la intervención de otros medios gráficos.

Para Violeta, «cada papel quiere ser una cosa, lo que pasa es que a veces somos muy insensibles y no les escuchamos. Si le preguntas a un pequeño trozo de papel qué quiere ser y lo escuchas, acabará contestándote».




¿Cuál es tu método de trabajo? ¿Sigues pautas?

Normalmente doy muchas vueltas al asunto que tengo que ilustrar. Me gusta estar bien documentada y no dar ninguna información explícita o implícita que conduzca a error al lector. Me gustan mucho las “capas de atención”, es decir, el dibujo debe ser atractivo en un primer vistazo, debe cautivar al espectador, pero, si alguien se toma el trabajo de seguir contemplándolo, creo que debe tener su recompensa y por ello es que intento aportar pedacitos de información o sugerencias de posibles lecturas para que se abran otros mundos en la mente de quien esté contemplando mis dibujos.

¿Cómo te organizas?

A borbotones. Soy muy meticulosa en la fase de documentación y preparación de los trabajos, pero cuando empiezo la faena el caos hace su aparición. No encuentro nada en su sitio después de media hora de trabajo. Mi forma de trabajar es muy física, suelo trabajar de pie porque siempre necesito ese trozo de papel que no está cerca, ese pedazo que hace media hora que puse en un sitio y que ha sido cubierto por innumerables estratos de papeles, cartulinas, barras de pegamento gastadas y “virutas”. Como siempre que estoy en el proceso creativo acabo a “las tantas”, no me apetece recoger, así que al día siguiente tengo que empezar buceando en el caos que dejé los días anteriores. Este caos, lejos de ser un impedimento en mi proceso, me proporciona lo que yo llamo “hallazgos felices” y relaciones entre colores y formas que, de otro modo, no habrían surgido. Al final de los trabajos tengo que recoger las toneladas de papeles sobrantes y me da pena deshacerme de ellos, así que las troceo y clasifico por colores en cajitas. Claro que luego se me suele olvidar dónde tengo esas cajas así que en el siguiente trabajo tengo que volver a empezar de cero.

¿Planificas mucho o te dejas llevar?

Estoy obligada a planificar porque viajo mucho y, aunque en los hoteles saco trabajo adelante, no es hasta que estoy en el estudio cuando, de verdad, fluyen con continuidad las ideas. A los hoteles llevo tareas mecánicas que me relajen. Propósito inútil porque, normalmente, no hago nada de lo que tengo previsto y me pongo con ideas nuevas. Esto hace que no tenga el material que necesito y acabe improvisando con materiales que encuentro y lleno cuadernos y cuadernos de pequeños dibujos que no clasifico y que casi nunca encuentro cuando los necesito.

¿Cómo perfilas tus personajes cuando los creas y cómo cuando los ha creado un escritor?

En una primera fase que podríamos llamar como “creación del espacio”, intento que el libro se impregne de una estética según sus necesidades. Siempre tiene que surgir una chispa, algo que me ayuda a decidir en qué ambiente se van a desarrollar los acontecimientos.

Posteriormente, viene la fase de crear los personajes. Suelo hacerlo mediante castings. En serio, hago una convocatoria entre los personajes que se me van ocurriendo y los voy dibujando, luego los hago comparecer ante mi y ante gente de mi confianza y vamos descartando a los que no son adecuados para el puesto. Algunos pensarán que es fácil, pero los personajes tienen sentimientos y, cuando no consiguen el puesto, se entristecen profundamente. Es el momento en el que yo les prometo que tendrán su oportunidad en un proyecto futuro y, hasta ahora, siempre he cumplido. 

Elegir los personajes es “divertido”, pero cuando los personajes han sido ya elegidos y hay que ponerlos a trabajar dentro del espacio viene lo más difícil, porque hay dibujos que “actúan” muy mal, son un tanto afectados y hay entonces que enseñarles a ser unos profesionales.

¿De dónde sacas las ideas?

De mis viajes, de observar a mi alrededor. Del alma de la gente. De las conversaciones con los niños y niñas con los que hablo a diario y de los profes que están con ellos. De mi deseo de ayudar a desarrollar la sensibilidad de las personas, especialmente en la infancia.

¿Cómo te informas, enciclopedias, internet, viajas...?

Sin duda alguna, creo que viajar y conocer el mundo es la mejor manera de prepararte no solo para tener las ideas que luego me apetezca dibujar, sino también para ensanchar la mente. Como este método es caro, siempre se puede ver algo de la información que busco en los libros y en la increíble herramienta que ahora todos tenemos al alcance de nuestros dedos que es internet.

¿Crees en el instinto?

Si por instinto entendemos creer en una misma, entonces mi contestación es: definitivamente sí. Creo en llevar a cabo las ideas que surgen en el cerebro de cada cual. Creo  en seguir hasta las últimas consecuencias, sin miedo a equivocarte, consciente de que si, finalmente, el camino elegido era equivocado, no pasa nada por reconocerlo e iniciar un nuevo camino, sin sentir culpa ni tristeza alguna por ello.

¿Qué hace un ilustrador novel para darse a conocer?

Esforzarse, persistir, trabajar, trabajar y trabajar. Probar diferentes caminos, ser crítico. Y ser pesado. Muy pesado mostrando tu trabajo a aquellos que deben conocerlo para que esas ilustraciones vean la luz en forma de libro o cualquier otro medio.

¿Tienes un horario?

Si, es un horario de agricultor de los de siempre: de sol a sol. No hago otra cosa que trabajar. No es que me esté quejando. Amo lo que hago y entrego todas las horas del día a esta devoción. Es que en realidad dibujar, más que un trabajo, es un modo de vida que se convierte en un modo de relacionarse con el entorno y con la sociedad. En una forma de conocimiento.

¿Crees que influye mucho tu lugar de nacimiento o tu entorno para ser ilustrador?

En cuanto al lugar de nacimiento, definitivamente. Yo nací en Asturias y eso, estoy convencida, me ha marcado a la hora de elegir las imágenes que me gusta dibujar. Mis padres vivían en Fuerteventura y decidieron viajar a Asturias para que yo naciera allí. El paisaje verde del norte es determinante en la elección de mis gamas de color, en mi clima mental y en una cierta melancolía que se destila en todo lo que hago.

En lo que se refiere a mi entorno, debo decir que he tenido mucha suerte. Tengo unos padres que siempre me apoyaron en lo que hacía sin presionarme para llegar a tal o cual objetivo. Posteriormente, también he tenido suerte porque sin el apoyo de las personas que me quieren, sería muy difícil entregar tantas horas a esta dedicación que no es muy conocida ni valorada fuera del ámbito de los libros.

Vas a empezar un trabajo desde cero, ¿qué haces ese día?

Rodeo mi objetivo. Me gusta merodear aquello que voy a hacer, como disimulando. Como una araña que muy despacio fabrica su preciosa tela alrededor de su presa. Normalmente siempre me compro un libro que me resulta “fundamental” para realizar mi trabajo y que, por supuesto, cuando empiezo a trabajar ni lo abro. Procrastino una tarde, o un día porque sé que cuando empiece, el trabajo me va a atrapar y no me va a dejar salir.

Al terminar de ilustrar un libro, ¿qué haces?

Empiezo a pensar inmediatamente en el siguiente. Habitualmente, tengo que dibujar más de un proyecto al mismo tiempo y hay ocasiones en que el descarte de una idea para el libro A, veo que me sirve para el libro B. Es una forma de trabajar que hace uso del “pensamiento plástico” que no es lineal y no se enfoca en un solo objetivo sino que de una forma “absorbente” me obliga a pensar en muchas ideas a la vez. Es un proceso muy agotador, pero muy enriquecedor a la vez.

¿Háblanos de cómo hiciste tus tres mejores trabajos como ilustrador, o los que más te gusten, o los que tuvieron más éxito, y cómo surgieron?

Mis mejores trabajos suelen estar concebidos desde el principio por mi. Hace tiempo me di cuenta de que si me sentaba a esperar a que me llamasen para ilustrar algo iba a tener muuuucho tiempo libre así que decidí crear mis propios proyectos y ofrecerlos a quien quiera publicarlos. Cuando creo un proyecto desde cero es cuando más realizada me siento.
La colección QUÉ SIENTES que pone nombre a los sentimientos que todos hemos tenido alguna vez es un buen ejemplo de ello. Nunca olvidaré el día de la presentación de esta colección en la Plaza Mayor de Madrid, fue muy bonito ver a tanta gente interesada en mi trabajo a pesar de la tremenda lluvia de noviembre que cayó esse sábado por la tarde.
Otra colección de la que me siento muy orgullosa es PREGUNTAS PARA MENTES DESPIERTAS que pretende dar voz a los niños y las niñas para que expresen lo que pasa por sus cabezas. Estuve mucho tiempo haciendo preguntas a niños y niñas de toda España para que me contestases con la “mente despierta” a las preguntas que dan nombre a los diez libros de la colección. El resultado ha sido muy satisfactorio.

Otro proyecto que me está dando gran satisfacción es la colección LOS GRANDES CLÁSICOS que, en esta ocasión, no está escrita por mi. la estoy creando, en colaboración con Concha López Narváez, y la estoy llevando a cabo tranquila y pausadamente a un ritmo de dos nuevos títulos por año. Esta colección tiene vocación de perdurar en el tiempo y de ofrecer a nuestros cuentos clásicos, espléndidamente adaptados por Concha, un imaginario de ilustraciones que deleite e hipnotice a los lectores.

Finalmente quiero citar la colección SABER MÁS. Cuando la concebí, tenía muy presente que una labor por la que me gustaría ser recordada es la de contribuir a afianzar conocimientos básicos sobre nuestros pintores, escritores, músicos, mitos, mujeres de nuestra cultura… a través de la ilustración.

Creo que en vez de tres, me han salido cuatro trabajos.

¿Cómo ha evolucionado tu método desde que empezaste?

En mis comienzos utilizaba modos de trabajar que podríamos llamar académicos. Utilizaba los medios que mejor conocía. Lápiz, acuarela etc. Pronto vi que necesitaba llenar grandes campos de color de una forma contundente y probé con rotuladores de todos los tipos. También he gastado fortunas en colores a la témpera de las mejores marcas que me permitieran llenar superficies de colores saturados y planos. Hubo una época en la que vi que el ordenador era una alternativa muy válida para conseguir esos colores planos que buscaba. Ninguna de estas técnica me ha satisfecho nunca del todo hasta que empecé a probar con la idea de rasgar papel y pegarlo allá donde quería los colores planos que buscaba. Pronto observé que el papel rasgado me daba mucho más de lo que buscaba cuando tropecé con esta técnica. El papel rasgado me daba y me da en la actualidad la intervención del azar, la  aceptación de las imperfecciones, la yuxtaposición de mundo opuestos, la convivencia de imaginarios diferentes. Si te das cuenta, es casi una declaración de principios sociales en los que creo firmemente.

Sin embargo, no sería del todo exacto decir que solo dibujo con papel rasgado. También utilizo la línea fina para crear personajes que están vestidos con esos papeles rasgados. La colección de LOS GRANDES CLÁSICOS es un buen ejemplo de ello. Me gusta demorarme en la creación de líneas y buscar la expresión a través del trazo.

¿Qué sueles leer o no leer?

Intento evitar lo que yo llamo “contaminación cultural”. Por este término me refiero a el consumo de información que, lejos de ayudar, estoy convencida que tiene un efecto de paralización de la creatividad. Por tanto, leo aquello que creo que puede servir a los objetivos que tengo en cada momento. En general, esto incluye biografías de artistas tanto occidentales como orientales y de cualquier otra cultura, noticias sobre los temas que me interesan, ensayos y estudios referidos a la educación de nuestros chicos y chicas…

¿Vas al cine, al teatro? ¿Cuál es tu sistema de ocio?

El teatro es una experiencia muy intensa que de vez en cuando me permito y que recomiendo a todos. El cine es más difuso pero, sin duda, me parece muy útil siempre y cuando lo vea en compañía. Lo que más me gusta y cuando saco partido a una peli es cuando se forma un debate entre las personas que la hemos visto sobre lo que ha ocurrido en la peli. Creo que es tan válido como un libro para ejercitar el músculo del pensamiento.

Aunque lo que de verdad me gusta hacer es viajar por el mundo con mis bártulos y dibujar en cualquier esquinita. Pararme y dibujar los momentos y llenar cuadernos con las imágenes que luego, muchas veces, son el germen de ideas que aplicaré en mis proyectos.

¿Crees que el genio nace o se hace?

Evidentemente, todos nacemos con algunas capacidades más desarrolladas que otros, pero creo que esta pregunta es más bien una cuestión del pasado y que en nuestros días es un poco más irrelevante. No dedico demasiado tiempo a pensar en la genialidad me inclino más a pensar en lo que podemos hacer por los demás. Creo que la falta de habilidad puede suplirse con trabajo y la creatividad es como el deporte, un músculo más que hay que desarrollar para mejorar su rendimiento. No me interesa nada la genialidad si no tiene una aplicación en el beneficio de los demás, de nuestra sociedad que está necesitada de aportaciones útiles y no de reflexiones banales. Me interesa mucho que pudiéramos crear un sistema de captación de talento y fomento de la creatividad en todas las personas que nos hiciera una sociedad más realizada y, por tanto, más completa y feliz.

Háblanos del lugar en que naciste y el lugar en el que vives ahora, en relación a tu trabajo.

Como dije antes, nací en Asturias, pero me crié en Fuerteventura y Tenerife . Mi querencia por los espacios abiertos y la naturaleza viene de estos orígenes, sin duda. Actualmente vivo en Madrid, ciudad a la que amo y que me siento como mi hogar. No obstante, creo que el lugar en el que vivo influye poco en mi trabajo pues me inspiro más en mis viajes interiores, en estar, por así decirlo, en las nubes. Aunque, ahora que lo pienso, el hecho de que esté más de ocho meses al año viajando por todas partes, creo que influye en el hecho de que mi trabajo tenga influencias de todas partes.

No des consejos, pero dile a un chico o chica que dibuja qué debe o no debe hacer.

Debe buscar su propia voz y no debe intentar gustar a todo el mundo. Cuanto antes se dé cuenta de que lo que hace gustará a uno y a otros no, antes estará facilitando su camino hacia la madurez creativa.

¿Cómo fueron tus primeros pasos? Háblanos de cuándo deseaste ser ilustrador y de lo primero que hiciste, cómo llegaste a publicar, etc.

De pequeña, me gustaba mucho leer y manejar libros. Me gustaba la naturaleza y hacía largas excursiones lo que influyó de un modo determinante en mi carácter. Cuando caminas con esfuerzo hablas poco y cuando hablas poco piensas más. Mi carácter es más bien introspectivo y quizá algo soñador. Fruto de ello siempre me gustó imaginar historias y vivir en mi propio mundo. Los estudios de Bellas artes, me brindaron herramientas y recursos para poder expresar esas ideas mediante el lenguaje plástico. Pronto vi que mi sensibilidad se acercaba mucho a la sensibilidad infantil y que me seguían fascinando cosas que a los adultos parecían no interesarles. Siempre recuerdo una anécdota que me ocurrió cuando estudiaba Bellas Artes. Estaba en clase de paisaje y nos encargaron hacer un ejercicio libre. Yo pinté un primer plano de hierbas en un campo en primavera y, llegado el momento, me pareció oportuno pintar una hormiga que miraba al espectador encaramda en una de las hierba más altas. El profesor, que era un académico muy serio, me echó la bronca más humillante que el sistema educativo español pueda imaginar. Ese hecho, lejos de desanimarme, me espoleó a seguir mi camino y a darme cuanta de que yo tenía una “sensibilidad” diferente. Decidí buscar un público que supiera apreciar mi hormiga. Y lo encontré: el público infantil. A partir de ahí, empecé a querer ser ilustradora y busqué los caminos que me llevaran hacia ello.

En la facultad de Bellas Artes me ofrecieron ser profesora una vez que me licencié. Tuve mis dudas, pero me di cuenta de que el mundo académico no era el mío. Mi sensibilidad me llevaba cerca de la infancia. Creo que es bueno que todos sepamos analizarnos a tiempo y eso nos ayudará a decir “no” a aquello que nos aleja de nuestra sensibilidad. Escribo y dibujo para niños porque me interesa su mundo más que el mundo de los adultos. El caso es que me di cuenta de que no me veía haciendo arte contemporáneo de galería y sí me veía haciendo arte contemporáneo aplicado al libro. 

Hace mucho tiempo estaba convencida de que el acto de dibujar podía mejorar el mundo, mi intención era construir un alfabeto visual para que, a partir de él, todas las personas supieran dibujar, y a través de sus dibujos cada cual crease un mundo personal que mejorase el mundo. Al cabo de mucho tiempo, comencé a darme cuenta de que casi nadie quería dibujar. Y además me hice consciente de que muy pocos lo necesitaban.

Sin embargo, observo que a las personas les gusta practicar la contemplación, y a algunas les apetece contemplar mis dibujos, siento que quiero avanzar por caminos en los que el corazón y su capacidad de expansión sirvan, junto con la estética, como motor para mejorar el mundo. Y quiero contribuir al desarrollo de una sensibilidad que nos trascienda a nosotros mismos y que llegue más lejos a través del arte.

En cuanto a mi camino en los comienzos fue como el de cualquiera: Carpeta bajo el brazo. Llamar a las puertas hasta dejarte los nudillos, ilusionarte por el primer trabajo publicado y caída irremisible en la adicción a las publicaciones. Esa adicción que no tiene cura, es la que me mantiene siempre en esa tensión que originan las ideas y que el trabajo convierte en proyectos.

¿Qué ilustradores influyeron en tu proceso creativo?

Poniendo por delante que hay y siempre ha habido excelentes ilustradores en España que desarrollan un trabajo que está a la vanguardia del arte mundial, debo decir que es en el arte pictórico en el que me gusta fijarme, siento debilidad por Paul Klee (no en vano uno de mis últimos libros, El cuadro más triste, ANAYA 2013, está basado en una de sus imágenes), Franz Marc, Bruegel, Warhol, Hiroshigue, los collages de Max Ernst, las arañas de Louise Bourgeois…